Escuelas de Sto. Domingo y Quito – 2003

Estamos ante dos proyectos distintos de menor envergadura, son simple y llanamente ayudas puntuales en el comienzo de curso.

Suele tratarse de barrios bastante pobres y con necesidad perentoria de escolarizar a los niños y entonces involucrando a todo el barrio y a base del trabajo de todos se comienza a construir algo y se comienza a juntar a los niños y voluntarios, con la gente más preparada del entorno y la ayuda.

En ambos casos de los maristas, que encargan a uno de ellos la función de su seguimiento, se comienza a dar enseñanza y cada año se va mejorando, con el tiempo y por la fuerza de los hechos consumados se acepta y el Estado manda un profesor.

Todos los gastos hay que absorberlos, el Estado sólo aporta un maestro y son necesarios al menos cuatro.

A media mañana se les da un buen desayuno y para bastantes de esos niños es la única comida que hacen en el día.

Las familias aportan únicamente 18 dólares, unos 14 euros en todo el año y bastantes no los pueden pagar, así que nuestra ONG se comprometió a becar con dicha cantidad a unos 35 alumnos, con el compromiso por parte de la Dirección de no dejar marchar a ningún niño por ese motivo.

El que vimos donde estaban uniformados, y firmes ya que era el día de comienzo del curso, es el de Santo Domingo, que ya va bastante bien pues tiene hasta el patio asfaltado, obra que se ha hecho en las vacaciones anteriores. No se imaginan el polvo que ahí se levantaba, apenas se veía, ahora ya casi parece un colegio bien.

El de Santo Domingo es como un calco pero con tres años de retraso sobre el de Quito.

El contraste, como veis, no puede ser mayor, pues junto a construcciones paupérrimas y muebles de deshecho encontramos ordenadores de novísima generación, que obligan a tomar raras medidas de seguridad.

Veréis que lo que aquí es más barato son los cristales.

José García García
Presidente